Muchas personas han aprendido que los desastres naturales son provocados por Dios. Hay quienes creen que Él envía enfermedades para reemplazar a quienes fallecen porque "Dios necesitaba otro ángel". Con frecuencia creemos que nuestros seres amados nos son arrebatados por Dios demasiado pronto, especialmente cuando sentimos que aún no estábamos preparados para despedirnos de ellos. Mientras crecemos, se nos enseña que Dios controla todos los aspectos de nuestra vida y que debemos temerle. Se nos dice que, si no nos comportamos correctamente, Dios nos castigará. Pero sin una guía moral adecuada, ¿cómo podemos saber realmente lo que significa vivir con rectitud? La idea de que Dios es responsable del sufrimiento no resiste el peso de la evidencia. La Biblia demuestra de manera contundente que Él nos ama mucho más de lo que podemos imaginar y que desea concedernos toda buena dádiva. Desde la caída de Adán, Dios ha estado llevando a cabo Su plan para restaurarnos a una relación plena con Él. Su mayor anhelo es que se levanten contra Él y demuestren que es inocente de los cargos que la humanidad ha presentado en Su contra.