«El 17 de mayo de 1933, Hitler declara que desea la armonía entre los pueblos de Europa; en octubre, repite: "Queremos la paz, queremos la armonía". Heidegger se toma todo esto al pie de la letra; por eso cree en Hitler. No llega a comprender en absoluto la farsa del personaje; pero en aquel momento ¿quién la comprendió? Ahora bien, Heidegger, al dar crédito a las palabras de Hitler, defiende justamente lo contrario que éste -según Mein Kampf- realmente quería: se hallaba, de hecho, en la resistencia.»