El siglo XX ha sido el siglo de los martires, porque fue el siglo de las victimas. Nunca antes tantos cristianos habian sido testigos de sangre de su fe, porque nunca antes la violencia se habia desatado con tanta furia sobre Europa y el mundo entero. Qu tipo de violencia fue aquella? Por qu se ceb en tantos cristianos que pagaron con la vida la fidelidad a su fe? Qu dicen al respecto la historia y la teologa? Estas cuestiones son abordadas en este libro por un grupo notable de especialistas que tratan de comprender, en la historia reciente, el misterio de la violencia y el valor del mensaje cristiano como iluminacin de este misterio que abre la puerta de la esperanza. Se trata de una aportacin relevante para una teologa actual del martirio e imprescindible para leer adecuadamente los signos de esos tiempos y discernir el camino del futuro. Distintas iglesias cristianas estn canonizando o reconociendo miles de mrtires del siglo XX. La historia y la teologa del futuro tendrn que ser escritas de otro modo. La evangelizacin de tercer milenio no ser sin esta nueva perspectiva.
El siglo XX ha sido el siglo de los mártires, porque fue el siglo de las víctimas. Nunca antes tantos cristianos habían sido testigos de sangre de su fe, porque nunca antes la violencia se había desatado con tanta furia sobre Europa y el mundo entero.
¿Qué tipo de violencia fue aquella? ¿Por qué se cebó en tantos cristianos que pagaron con la vida la fidelidad a su fe? ¿Qué dicen al respecto la historia y la teología? Estas cuestiones son abordadas en este libro por un grupo notable de especialistas que tratan de comprender, en la historia reciente, el misterio de la violencia y el valor del mensaje cristiano como iluminación de este misterio que abre la puerta de la esperanza.
Se trata de una aportación relevante para una teología actual del martirio e imprescindible para leer adecuadamente los signos de esos tiempos y discernir el camino del futuro. Distintas iglesias cristianas están canonizando o reconociendo miles de mártires del siglo XX. La historia y la teología del futuro tendrán que ser escritas de otro modo. La evangelización de tercer milenio no será sin esta nueva perspectiva.